viernes, 2 de enero de 2009

México, dependiente de nanotecnología

Esta nota la escribieron en Septiembre del 2007. Sigue siendo actual.


La competencia en el mercado capitalista mundial tiene un nuevo nicho: la nanotecnología, que se traduce en manipular material a escala nanométrica de las moléculas y átomos que representa mil millonésimas de metro.
Esta nueva tecnología tiene una característica: se puede controlar la forma, el tamaño y las propiedades de la materia para objetivos militares, médicos, cibernéticos, problemas de desarrollo social; y su nombre alude al diseño, construcción y producción de nanoestructuras, nanodiapositivas y nanosistemas.
Actualmente la nanotecnología ha generado muchas preguntas sobre su utilidad y viabilidad en el desarrollo humano para superar problemas endémicos de pobreza y diversidad social; estas tecnologías pueden ofrecer algunos productos en el mercado que puedan solucionar problemas relacionados con la potabilización del agua, diagnósticos y prevención de enfermedades, y creación de fármacos e implantes.
Una investigación realizada en 2006 por 63 expertos en nanotecnología en el mundo, creadores del Centro Comunitario de Bioética de la Universidad de Toronto, Canadá, identificaron 10 principales nanotecnologías que podrían solucionar problemas en áreas como agua, agricultura, nutrición, salud, energía y medio ambiente, por ello los especialistas concluyen que es necesario crear un fondo mundial para su aplicación.
El doctor en Ciencia y Tecnología Ambiental, Gian Carlo Delgado, considera que el problema es que hay mucho de buenas intenciones en la investigación nanotecnológica, porque existen explicaciones con un enfoque mecánico; no obstante, advierte que representan riesgos para el medio ambiente y para la población mundial de no usarse adecuadamente.
Para el investigador del programa El Mundo en el Siglo XXI, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, CEIICH-UNAM, la mayoría de los ejemplos señalados hablan de la aplicación de nanomateriales, pero ignoran los principios básicos de la relación entre ciencia y sociedad.
Reitera que las nanobiotecnologías son la continuación de la trayectoria tecnológica reduccionista de los últimos 50 años, es decir, la investigación sólo existe en países como Alemania, Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Japón. China aparece como nación emergente. Precisa que estas tecnologías pueden considerarse la continuación de la inequidad y división entre países pobres y ricos.
Dice que según el reporte de 2006, Nanotech Report. Investment Overview and Market Research, elaborado por el centro Lux Research, de Nueva York, en 2004 las grandes empresas registraron 12 mil 980 millones de dólares en ventas de productos que utilizan algún tipo de nanotecnología. En 2006 fueron 500 mil millones de dólares y los grupos de cabildeo del gobierno de Estados Unidos consideran que para el 2014 la cifra podría llegar a los 2 mil millones de dólares.
Gian Carlo apunta que la participación de los sectores privado y público en la proyección comercial de nanotecnologías puede ser analizado desde la captación de capital de riesgo para la conformación de nuevas empresas, muchas de las cuales cuentan con equipo científico y tecnológico relacionado con la innovación.
Otros elementos, señala el investigador, son la ubicación de los gigantes con mayor participación en la investigación a largo plazo; revisión de las patentes otorgadas; y la investigación de los actores con mejor desempeño durante el ciclo tecnológico.
Para el autor del libro Nanotecnologías; incertidumbre y manejo social, las investigaciones de bionanotecnología, aunque pretenden ser interdisciplinarias para poder alcanzar sus objetivos, están relegando las investigaciones sociales, así como en la educación y la salud.
Control mundial
El doctor Guillermo Foladori de la Universidad Autónoma de Zacatecas, coordinador de la Red Latinoamericana de Nanotecnología y Sociedad (Relans), explica que la nanotecnología como solución a los problemas de países en desarrollo ha recibido atención de la opinión pública y de la prensa científica, desgraciadamente su utilización tiene que ir de la mano con un desarrollo económico sustentable.
Apunta que algunos científicos han manifestado que hoy día se identifica a la nanotecnología como la solución para cinco de los 8 Objetivos del Milenio que plantea la Organización de las Naciones Unidas. Entre estas soluciones están los nanosensores y nanocomponentes para mejorar la dosificación de agua y fertilizantes de las plantas. Su aplicación podría reducir la pobreza y el hambre en el mundo.
Foladori subraya que algunos científicos de esta nueva tecnología olvidan que los Organismos Genéticamente Modificados fueron publicitados en la década de 1980 como la solución del hambre y la pobreza. El resultado fue que fueron utilizados principalmente en los países desarrollados y tres de cada cuatro patentes están en manos de cuatro grandes multinacionales.
Para el coordinador de la Relans, productos de la nanotecnología ya están siendo patentados en su mayoría por las principales corporaciones como Intel, Fuji, Fujitsu, L´oreal, DuPont, Exxon-Mobil, General Motors, Monsanto, Pfizer, IBM, General Electric, BPInternational, Samsung, Merck, Bayer, Motorola, Micro Technology y Kabushiki Kaisha.
Agrega que una patente en Estados Unidos cuesta 40 mil dólares y una patente mundial en 350 mil dólares. Esto significa que las nuevas tecnologías dependen del contexto social y de aquellas empresas e industrias que controlan el mercado mundial, por tanto el desarrollo para otros países sólo queda en buenas intenciones.
El investigador de la UAZ dice que no ha existido mejoría para los países del Tercer Mundo; por el contrario, los transgénicos invadieron áreas no buscadas, como el caso de la infección del maíz en Oaxaca en 2005; se incrementó la dependencia comercial y tecnológica, además de la dependencia de productos agrícolas que eran cultivos tradicionales y competitivos en México.
Intereses encontrados
Guillermo Foladori asegura que la opinión de los científicos que trabajan en nanotecnología no necesariamente coincide con los caminos que la gente considera apropiados para satisfacer sus necesidades.
Además, los científicos son presionados por los fondos públicos para sobrevivir, por los criterios de las revistas científicas, por las publicaciones generalmente autocensuradas, por intereses de grupos empresariales y compromisos políticos de gobiernos federales.
Argumenta que podemos coincidir con otras voces que dicen que las enfermedades infecciosas es uno de los principales problemas que enfrenta el mundo en desarrollo, pero la forma como se alcanza el fin difiere radicalmente. No es lo mismo prevenir que curar. No es necesaria la nanotecnología para, por ejemplo, disminuir radicalmente la malaria, como sugieren algunos científicos.
Detalla que la tecnología no siempre es la solución, pero los nanosensores pueden ayudar a limpiar el agua y las nanocápsulas a dirigir más eficientemente las drogas.
Sin embargo, en la provincia de Henan, China, la malaria fue reducida en un 99 por ciento entre 1965 y 1990 como resultado de la movilización social apoyada por fumigación, redes mosquitero y medicina tradicional. Vietnam redujo las muertes provocadas por la malaria en un 97 por ciento entre 1992 y 1997, con el mismo procedimiento.
En el caso de Latinoamérica, Foladori describe que Brasil, Argentina y México están llevando el puntero en investigación y desarrollo. Pero México es el único país de este grupo que no tiene un plan de desarrollo de nanotecnología y nanociencias.
Otro problema es que el gobierno federal ha firmado acuerdos multilaterales con centros de investigación, universidades extranjeras e industrias para promover el desarrollo de la ciencia diminuta, por lo cual todo producto quedará fuera del control del país.
Dice que en América Latina no hay aparato de vinculación de alta tecnología, ni plan nacional de desarrollo tecnológico. En México el Conacyt sólo tiene mega proyectos y dinero publico que invierte en programas vinculados con empresas internacionales y en algunos casos con grandes empresas latinoamericanas llamadas traslativas como Cemex.
Trayectoria médica
Gian Carlo Delgado-Ramos explica que a nivel mundial se incrementó la dependencia de los pacientes a las tendencias del mercado y en este aspecto hay tres grupos en los que la nanobiotecnología está impactando: el diagnóstico, fármacos y dosis de medicina.
Indica que sobre el diagnóstico existe la posibilidad de que, mediante pequeños laboratorios que se incorporan en el mismo organismo humano, y a partir de mudanzas de los biomarcadores, anticipar enfermedades de tal forma que se pueda llegar a la cura rápido y barato.
Describe que hay posibilidad de encapsular fármacos en tamaño nano y que sean destinados directamente a las células afectadas. Esto produce que en lugar de distribuirse o difundirse el fármaco en todo el cuerpo hace que el medicamento llegue a la célula enferma reduciendo efectos secundarios.
Delgado Ramos precisa que en implantes y prótesis se permitirían un intercambio entre el cuerpo biológico de información que llegue y se conecte neurológicamente y sea más aceptados.
Desgraciadamente, detalla que en los últimos 50 años se ha visto la lucha de los laboratorios por la hegemonía de las medicinas; tener las patentes y los productos antibióticos. Esto significa un combate directo a un tipo de enfermedad; desarrollar una medicina que combata un problema orgánico. Pero esto no toma en cuenta el contexto socio económico, ni tampoco el contexto del ser humano como un todo.
Reflexiona que las enfermedades no son solamente el problema de la incidencia de un elemento patógeno en el organismo, sino también resultado de problemas socioeconómicos.
Afirma que el mercado mundial no considera las necesidades individuales, por eso es reduccionista esta trayectoria tecnológica. Existen muchas otras terapias alternativas que consideran al organismo como un todo y que se contraponen a este reduccionismo.
Revela que el 80 por ciento del mercado de fármacos corresponde a EU, Europa y Japón cuando el grueso de las enfermedades se encuentra centralizado en el resto de los países. En su mayoría, son enfermedades donde no hay investigación.
Gian Carlo detalla cómo entre 1972 y 1997 fueron registrados mil 450 nuevos fármacos, de los cuales sólo 13 responden a enfermedades transmisibles del Caribe y tropicales; dos son resultado de la investigación militar; cinco de investigación veterinaria; uno de la investigación china; y tres de investigación real de la industria farmacéutica.
Para el investigador universitario existen implicaciones de esta tendencia que ponen en riesgo la salud y el surgimiento de nuevos problemas frente a las nanopartículas.
El problema, dice, es que se están realizando investigaciones y se van a distribuir en poco tiempo fármacos con nanopartículas sin los análisis de riesgo específicos, por lo que considera que se debe de encarar la situación de la salud en un contexto individual y desde el punto de vista del desarrollo farmacológico.
Brecha científica nacional
Durante la última semana de agosto se anunció en Estados Unidos un avance más en la tecnología nanométrica aplicada a los chips de computación. De acuerdo con esta información, se fabrican en Estados Unidos e Israel chips con mil millones de transistores en procesadores de 45 nanómetros (nm), -cada nm es apenas la milésima parte de un milímetro. La tecnología más avanzada en procesadores hasta antes de los 45 nm era el uso de chips de 65 nm con 410 millones de transistores.
Para el analista político y especialista en nuevas tecnologías, Héctor Yescas, la evolución de esta tecnología es casi el doble de la capacidad de la actual, lo que se traduce en equipos de cómputo e informática mucho más veloces, con mayor capacidad de trabajo, mejora de desempeño y ahorro de energía y equipos más pequeños. Este avance tecnológico será conocido en nuestro país hasta el año 2008, cuando la compañía Intel, lo introduzca integrado en sus equipos.
Sostiene que este acontecimiento genera al menos un par de reflexiones: las grandes compañías tienen un cada vez más veloz desarrollo y les permite cerrar la brecha tecnológica de uso y consumo de TI. En otras palabras, la fabricación y distribución de tecnología hace posible que cualquier persona, organización o institución pueda adquirir lo más avanzado en equipos y procesos de cómputo.
Yescas menciona que una segunda reflexión es que, no obstante lo positivo en el acceso a las nuevas tecnologías, tal desarrollo genera dependencia y ensancha la brecha respecto a las naciones que no se han preocupado por desarrollar su propia tecnología y generan dependencia en su consumo.
En el ámbito de las personas el avance tecnológico es para quien tenga la capacidad de adquirirlo, es la lógica del mercado y de las empresas que hoy dominan el desarrollo de la informática y la computación.
Resalta cómo en México la demanda de tecnología debe ser capaz de superar los costos de la investigación y producción. La oferta de las empresas transnacionales de esta rama está orientada a satisfacer un mercado cada vez más especializado y desarrollado.
Considera Héctor Yescas que sólo la producción de tecnologías con un sentido social podría cerrar la brecha no solo de las personas con escaso poder adquisitivo, sino de naciones enteras consumidores de tecnologías.
México cuenta con sectores que bien podrían ser la punta de una estrategia de crecimiento en este ámbito; lograrlo es una necesidad para evitar un estadio de dependencia en un ámbito que constituye la columna vertebral del crecimiento y desarrollo en la era de la información.