jueves, 30 de septiembre de 2010

Buscan los secretos del Mar de Cortés



Considerado Patrimonio Mundial de la Humanidad, el Mar de Cortés o Golfo de California es uno de los destinos favoritos de turistas nacionales y extranjeros debido a la belleza de sus playas y la diversidad de su fauna. Sin embargo, los secretos que se esconden en la profundidad de sus aguas son aún un misterio para la ciencia.

Con la intención de acercarse a este conocimiento, el doctor José Antonio Segovia Zavala del Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) estudia la capacidad natural del Golfo de California para absorber partículas de hierro, manganeso y cobre.

De acuerdo con el titular de la investigación, este cuerpo de agua es el único mar interior que existe en el Pacífico; el cual además produce una gran cantidad de comida y organismos vivos que lo hacen un lugar muy interesante desde el punto de vista biogeoquímico.

De igual manera, explicó que al estar rodeado por los desiertos de Sonora y Baja California, el Golfo es susceptible de recibir las partículas que se levantan en ellos y que contienen elementos bioactivos como hierro, cobre y manganeso.

Segovia Zavala explicó que estas partículas con metales bioactivos (ejemplo el hierro) influyen en la producción orgánica primaria y por lo tanto en la captación de dióxido de carbono (CO2) y por consiguiente en la cadena alimenticia del ecosistema.

“Una vez que el dióxido de carbono entra a la columna de agua es secuestrado por los productores primarios y convertido en materia orgánica, la cual después sirve como alimento para otros organismos marinos”, añadió.

Por otro lado, apuntó que con el calentamiento global aumentará la desertificación en la zona noroeste del país y la región que comprende a los estados de Sonora, Baja California, Sinaloa y Baja California Sur será la más afectada por la falta de agua y aumento de temperatura.

De ahí que este proyecto de la UABC apueste por investigar qué pasará con todo el material desértico que se levante en la región y vaya a depositarse al Golfo de California. “¿Cómo va a recibir este incremento de metales bioactivos? No lo sabemos, pero tendrá que haber una adecuación biogeoquímica en el agua del Golfo de California”, dijo.

Para tal efecto, el Instituto de Investigaciones Oceanológicas, en colaboración con expertos del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, Estados Unidos, y el Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (Cicimar) del IPN, ha colocado torres atmosféricas y metereológicas a lo largo del Golfo con el propósito de captar los polvos que entran al mar.

Dichas torres estarán ubicadas en Baja California, Sonora, Baja California Sur y Sinaloa; en las zonas de San Felipe, Puerto Peñasco, Topolobampo, Mazatlán y las bahías de San Luis Gonzaga, los Ángeles, las Ánimas, Muleje, y Kino.

Además desean colocar un colector más en las islas Tiburón; sin embargo, el titular del proyecto comentó que esto no será una tarea fácil ya que la zona es una reserva especial de la biosfera custodiada por el pueblo seri.

Segovia Zavala adelantó que esta investigación también les permitirá conocer el comportamiento de otros metales pesados como el plomo y el mercurio; los cuales son trazadores de la conducta de las corrientes atmosféricas para determinar su origen y dirección en el océano.

El estudio de estos materiales les permitirá prever daños potenciales a la salud de la población que habita la zona, si es que llegan a instalarse industrias alrededor del Golfo. (Agencia ID)


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