jueves, 30 de septiembre de 2010

OTRO BICENTENARIO MIRANDO HACIA OTRO LADO


Miguel A. Méndez-Rojas *


Las ideas de libertad y progreso de los librepensadores europeos de finales del XVIII constituyeron las bases para los movimientos democratizadores que terminaron con la monarquía francesa e inspiraron la lucha independentista de las colonias europeas en América en el siglo XIX. Sin embargo, en los dominios españoles, la lucha armada abandonó dicha guía ideológica que pugnaba por libertad, democracia, desarrollo, educación e igualdad y en poco tiempo repitió el esquema colonial de corrupción, monopolios, demagogia y control económico-político concentrado en unas cuantas manos. Distraídos en la lucha, el país no participó de la Revolución Industrial que guió el progreso en el resto del mundo, manteniendo un enorme rezago social y cultural. Fue hasta el Porfiriato (1876-1911) que recuperamos el rumbo y participamos del desarrollo científico, cultural y educativo del resto del mundo. En ese tiempo, el desarrollo de la Mecánica Cuántica en Europa, que tuvo un importante impacto en el desarrollo social y económico del resto del mundo, se nos escapó pues decidimos terminar la dictadura - que había puesto orden pero no igualdad y justicia- y por segunda vez decidimos mirar hacia otro lado, ocupándonos en remover a la minoría que controlaba el país para entregárselo a otra. El resultado fue similar: un país que cuando se estabilizó, se encontró con un subdesarrollo de casi 40 años.

Las celebraciones de este año nos invitan a la reflexión. ¿Debemos enfocarnos en los beneficios económicos y sociales que prometen las nuevas revoluciones del conocimiento: la biotecnología, las tecnologías de la información, la nanotecnología, la medicina genómica? ¿O celebrar una historia oficial que oculta hechos y exalta mitos? El Comite Coordinador de los Festejos ha decidido aplicar enormes sumas a un centro expositor (1,300 mdp), y otros 1,500 mdp se esperan aplicar a los festejos que incluyen principalmente espectáculos multimedia y pirotécnia. Una fiesta que muchos consideran un derroche innecesario, en una época cuando los recursos del país están menguados y la violencia e inseguridad parecen opacar las razones de tal festejo.

¿Cuántos centros de investigación podrían haberse financiado en este año con dichos recursos? ¿Qué equipamiento de vanguardia para contribuir a la formación de un ejercito de recursos humanos mejor preparados y mejor equipados podría haberse comprado? ¿No podríamos aspirar a un mejor futuro legando a las futuras generaciones las bases para tal meta?

Nada mejor que pensar que, en la ocasión de una futura celebración el año 2110, podríamos estar recordando el momento en que el país miró hacia el frente, no a otros lados, para convertirse en un protagonista en la sociedad del conocimiento, no solo en un espectador.


* El Dr. Miguel A. Méndez-Rojas es profesor del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas. Miembro del SNI (Nivel I).